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lunes, 24 de septiembre de 2012

Muse: The 2nd Law


Después de meses hablando de él, de amagar con meterse al dubstep, de hacer la canción de los Juegos Olímpicos de Londres, después de un tuit de Matt Bellamy vacilándonos diciendo que en el nuevo disco se iba a poder escuchar lo siguiente:

Christian gangsta rap jazz odyssey, with some ambient rebellious dubstep and face melting metal flamenco cowboy psychedelia.”

Después de todo esto hoy se ha podido escuchar por primera vez el nuevo álbum de Muse y, como era de esperar, no ha dejado indiferente. Yo he sido incapaz de insertar como quería las canciones en el blog, pero puedes escuchar el disco entero aquí y cada canción pinchando en su nombre. Pero vayamos por partes y empecemos por el principio.

La portada del disco, un mapa de los circuitos del cerebro humano


El comienzo no es malo para nada, Supremacy tiene un aire muy James Bond, te imaginas fácilmente a Daniel Craig repartiendo hostias con ésta música de fondo, al menos durante los primeros 45 segundos. Matthew Bellamy se gusta mucho en este disco, muchísimo, le encanta su voz y quiere dejarlo claro desde el principio aunque resulte excesivo en muchas ocasiones.

Probablemente una de las canciones en la que menos se pasa es en la siguiente, Madness, el primer single del disco. Aquí cambiamos radicalmente de estilo, tónica general durante todo el álbum. Pasamos del rock orquestal épico que tanto le gusta a Bellamy de Supremacy a un dominio de los sintetizadores para un tema más popero, que cabalga entre U2 y Queen, casi sin guitarras exceptuando el solo. La verdad es que no entiendo la elección de éste tema como primer single después de haber usado Usustainable como reclamo y haber hecho algo que suena más a Muse para los Juegos Olímpicos. De cualquier modo a mí me gusta aunque no represente a lo que se puede escuchar en el disco. Aunque claro, cualquiera encuentra algo entre los 12 cortes que pueda representar al resto.

Imagen promocional del primer sigle, Madness


Seguimos avanzando y no puedo evitar volver a acordarme de Queen. El comienzo de Panic Station recuerda mucho a cómo empezaba Another one bites the dust, aunque el resto no tenga nada que ver, y eso que el sonido es muy ochentero, casi hortera, con los grititos, los coros, el sintetizador, el delay… hortera, pero mola mucho, te hace moverte, cosa que Muse consigue pocas veces en el resto del álbum.

Después de un Prelude (Preludio para los de la LOGSE) de 57 segundos que recuerda a Exogenesis, la sinfonía en tres partes que Bellamy se marcó en el anterior disco, comienza el tema que compusieron para los Juegos Olímpicos, Survival. No tiene ni pies ni cabeza, es la más clara exposición de lo que Muse ha hecho en éste disco, mezclar de todo un poco y a ver qué sale, todo eso al servicio de la épica que tanto le gusta a Matt, quien se explaya haciendo de todo y nada bueno con la voz. No es hasta los tres minutos aproximadamente cuando empieza a molar la cosa, cuando empieza a sonar a Muse de verdad, para acabar con un gritito de Bellamy. En fin, nada más que añadir, si tenéis oídos podéis juzgar vosotros mismos.

Follow me empieza bien pero va dejando de ser lo que queríamos el resto para ser lo que les apetece a ellos a partir del segundo 40 hasta que, en el minuto 1:43, se convierte en el porro absoluto y parece que estamos escuchando a Nero en lugar de Muse. El resultado es muy raro, digno de escuchar.

Por un momento pensaba que eran ellos, de verdad


Con Animals se vuelve a algo un poco más parecido a lo que le habíamos escuchado antes a Muse. Vale, igual eso es exagerar un poco, pero si nos hubiéramos topado con ésta canción en uno de los anteriores discos no nos habría extrañado tanto. Muse suena bien cuando no abusan de los excesos, cuando no se pasan abigarrando el sonido, si no que se miden un poco. Siguen esa línea con Explorers, donde se plagian a sí mismos haciendo un remake de Invincible, solo que peor, claro. Y antes de encarar la recta final del disco está Big Freeze, que es un claro ejemplo de lo que hablaba antes con Panic Station. Y es que les cuesta mucho moverte, por lo menos a mí, es como si la hicieran por inercia. Hasta hay un momento en el que parece que Bellamy va a repetir el riff de Madness y cuando se da cuenta improvisa algo.

Y llegados a éste punto salta la sorpresa, comienza una canción y se oye una voz, pero no es Matt. Tanto en Save Me como en Liquid State quien canta es Christopher Wolstenholme y no lo hace nada mal, de hecho él le ha hecho los coros a Bellamy de siempre. El caso es que suena bien, muy bien, sorprendentemente bien, pero no suena a Muse si no a otra cosa. A mí las dos canciones me han gustado mucho, tanto Save Me, más tranquila, donde Chris casi hasta me recuerda un poco a David Grohl cuando canta flojito (vale, dejadme, son cosas mías…), como Liquid State, más cañera. Joder, me gusta mucho, quiero escuchar más de éste tío cantando cosas sí, pero no suena a Muse y te corta un poco el rollo. Pero que siga cantando, que mola.


Aquí el señor Wolstenholme


Y llegamos al dilema del verano, el dubstep. Unsustainable, un tema que se engloba en un dúo llamado igual que el disco: The 2nd Law. Resulta que Muse saca un vídeo promocional de The 2nd Law con un poco de dubstep y se lía la de dios. Muse se pasa al dubstep, Muse va a inventar la pólvora, Skrillex le corta el pelo a Matthew Bellamy mientras comen pastas, el mundo se acaba. Y resulta que el “dubstep” (sí, entre comillas) del disco se resume en un minuto, dividido en dos partes de 30 segundos cada una. Una bacalá infame, pero ya conocemos a estos chicos, son unos expertos en hypearnos y nosotros no lo tragamos todo. La canción es una mezcla de cortes con música, con música que sí suena a Muse.

Para terminar, Isolated System, que complementa de algún modo a Unsustainable entremezclando también cortes de voz con música, una especie de electrónica con violines y coros. A Bellamy le gustan mucho los violines y los coros, sueña con violines y coros, y los pone donde puede, queden bien o no. Esto no es Exogenesis, es una forma peor de acabar un disco. O tal vez la forma adecuada de terminar éste disco, que no tiene ningún sentido.


Matt soñando con violines y coros, animalito


Muse quería marcar un antes y un después con éste álbum dentro de su carrera y lo han hecho, porque ni se parece a lo que hacían cuando empezaron ni se parece a sí mismo,  cada tema es de su padre y de su madre. O mejor dicho, son todos de Matt Bellamy, quien parece que se ha dedicado a hacer un brainstorming antes de cada canción y ha plasmado exactamente lo que se le vino a la mente, tuviera sentido o no.

Precisamente por eso la portada que han escogido para el disco le viene tan bien.

jueves, 1 de marzo de 2012

Freshlyground

Todos nos acordamos del verano del 2010. Mundial de Fútbol, Sudáfrica, Waka-Waka, Campeones campeones oe oe oe. Y es sobre la parte del Waka-waka sobre la que quiero hablar hoy. Si nos fijamos no es solo Shakira quien canta (o lo que haga últimamente) "Shakira feat. Freshlyground" fue lo que leí un día bicheando por el Spotify. Y de Freshlyground venía a hablaros hoy.


Con una curiosa mezcla de elementos musicales sudáfricanos, un sonido moderno, entre el indie y el jazz a veces (incluso suena algo folk en contadas ocasiones, al tener una violinista en el grupo), Freshlyground se añade a la cada vez más larga lista de grupos que bien por que son de allí (como ellos) o porque les gusta (Vampire Weekend, ya hablé de ellos por aquí), hacen buen uso de los sonidos sudafricanos.




A todo esto se le añade la hipnotizante voz de Zolani Mahola, quien da igual que cante en inglés o en el idioma sudafricano en el que canta, por ejemplo, Zithande (no se cual es, en Sudáfrica hay unos cuantos idiomas oficiales), que tú te tragas la canción entera y con mucho gusto. Una voz que si es perfecta para los temas alegres que os he puesto antes, para las baladas es directamente impresionante. (No me deja insertar el vídeo, ver aquí).







jueves, 9 de febrero de 2012

Cadáver exquisito

Se notan las fechas en las que estamos y que mis exámenes se acercan, así que no ando muy bien de tiempo. Por eso se me ha ocurrido imitar a los surrealistas y dejaros un variadito de vídeos para que paséis el rato. Un cadáver exquisito.


Empezamos con una conocida del blog. En el festival veraniego francés de jazz de hace dos años "Jazz in Marciac" estuvo, como no, Hiromi, y entre otras cosas interpretó el archiconocido Canon en Re Mayor de Johann Pachelbel. Eso sí, a su manera (hay que verlo en HD).




Cambiando (mucho) de tercio os presento a uno de los productores del género que está más en boga dentro del drum and bass y la electrónica: el dubstep. Este chaval de 24 años se hace llamar Skrillex, y después ser vocalista del grupo "From First to Last" (casi igual que lo que hace ahora...) , se ve que se le apretó una tuerca en la cabeza y le ha dado por esto (y mola un pegote). No sabía si poner la que más me mola a mí, First of the Year, he decidido que mejor os pongo otra, para que os quede claro como se llama el hombre.



Y como nos cae de paso nos paramos en la Universidad de Rochester, donde este grupo de chicos versiona una de mis canciones favoritas de Muse, "Knights of Cydonia", únicamente con sus voces. Se escucha un poco de pena pero está divertido.




Y para acabar, y como mencionaba ésta canción en un comentario de la última entrada del blog y la dueña dice que aún no le ha dado tiempo a ponerse con Supersubmarina, pongo el número 11 del top 10 de canciones indignadas.






Con esto creo yo que tenéis entretenimiento para un rato, ¿no?

jueves, 2 de febrero de 2012

Vampire Weekend

Me estoy dando cuenta de que desde que comencé mi colaboración en este blog, esta va a ser la primera vez que la protagonista de mis entradas no es una mujer. Hoy le toca a los pijos indies neoyorquinos de la música africana.


Dicho así de primeras suena raro, pero es más o menos como se les conoce. Y esa definición no está ni mucho menos lejos de la realidad. Son de Nueva York, son pijos (no hay más que verles, una pandillita de niños bien  sacados de la Universidad de Columbia), su estilo es claramente indie y, lo más importante, tienen una marcada influencia africana, tanto en el estilo como en los instrumentos que utilizan. 


Haciendo un uso inteligente y comedido de esos sonidos africanos (que son más notorios en su segundo disco y suenan sobre todo a Sudáfrica) consiguen hacer de todo un poco. Desde canciones alegres pero tranquilas como "Oxford Comma" (arriba), incluyendo temas de corte más evocador como "I think ur a contra", que cierra su último álbum de estudio, hasta un estilo vertiginoso y divertido en "Cousins", cuyo videoclip me encanta (están como una regadera).




Con dos discos de estudio en el mercado y una legión de fans por todo el mundo han pasado de ser esos chicos pijos del sonido africano llamativos y prometedores de 2008, para ser esos chicos pijos del sonido africano confirmados como una de las bandas de indie-pop más recomendables del momento.